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lafresa_
revista hiperbreve de arte contemporáneo
[holidays] |
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Exposiciones
I am very domestic, maría isabel uribe, galería aba art
21/07/06-09/09/06
casa, diana coca, galería la caja blanca
30/06/06-26/08/06
Eligiendo la mejor manera: Imagen real/Imagen
reflejo,
amparo sard,
can marqués verano 2006
palma de
mallorca
Jesús siempre quiere volver; cuando está de vacaciones, el hogar se
convierte en el mejor destino del mundo. Da igual que la vecinita nos
despierte de madrugada gozando con alguno de sus amantes o se olvide
durante meses de limpiar la escalera comunitaria. Poco importa que se
acabe la bombona en la ducha o se quemen las tostadas o se medio
inunde el salón por un fallido drenaje del aire acondicionado. Lo
realmente substancial es dormir plácidamente sobre el tempur de
uno ochenta por dos y ver un buen partido o una buena peli pirata,
tumbado alegremente en el natuzzi.
Yo,
que soy un pelín menos práctica y casera, atino a entender los
beneficios de estos sanos placeres después de mantener una compleja
lucha interna entre un largo paseo por la orilla de una playa
transparente o degustar primero, segundo y postre de un/a joven
artista emergente, inexplorado/a aún.
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Hace apenas unas semanas, Jesús sufría lejos del hogar y yo devoraba
galerías mallorquinas, en busca de artistas que deliberasen sobre el
suyo. Entonces, encontré el trabajo de María Isabel Uribe
(Neiva-Huila –Colombia-) en la galería ABA ART, un colorista tributo a
la vida y el entorno de las amas de casa y las recién estrenadas mamás
–por cierto, sigo sin entender como hacen, para hacer tanto y tan
bien; a mí, siempre me falta tiempo…-. Su obra –compuesta de
esculturas, instalaciones, pintura, fotografía y collage- recrea el
ambiente cotidiano que asalta diariamente la empresa “familia y casa”,
a través de la revisión irónica de objetos frecuentes en nuestro
entorno casero.
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“I am very domestic”,
nos incita a imaginar un entretenido y minucioso trabajo de recortes y
puntadas –con ese sabor tan familiar que desprenden las labores de
Louise Burgeois-.
Miles de pedacitos multicolores de telas rellenan osos de plástico
transparente, tentadores cubos de fregona y hasta una atractiva mesa
de tonos rojizos. Junto a ellos, y, en suave contraste con la factura
artesanal y la pobreza material, observamos el gusto de la artista por
introducir materiales nobles en sus creaciones. De esta forma,
apreciamos, por ejemplo, una sucesión de fregonas de fieltro con pomos
de plata.
Los
objetos descritos se acompañan de una serie fotográfica con
coloraciones de fábula y un video idóneo para adormecer lindos
pequeñines.
El
hogar para la artista colombiana, aparece así pleno de matices
atractivos y evocadores; una nueva forma de ocupar el tiempo
disfrutando la maternidad.
“I
AM VERY DOMESTIC es el resultado de una estancia voluntaria y meditada
en mi espacio doméstico vital, con sus aciertos y desaciertos, el
reencuentro con una serie de vivencias tan rutinarias y asumidas que
en ocasiones pasan inadvertidas”
María Isabel Uribe.
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La siguiente exposición, “Casa”, en la galería LA CAJA BLANCA,
hace referencia a la casa como ente con vida propia que condiciona
nuestra forma de hacer y sentir. Diana Coca (Palma de
Mallorca), seleccionada para representar el arte emergente de Baleares
a través de la iniciativa anual Noves Presències, presenta un
trabajo de fotografía e instalaciones para introducirnos en su
percepción del entorno como poder esencial en nuestro día a día. La
casa como Paraíso o Infierno con personalidad propia –¿quién no se ha
sentido, alguna vez, extraño entre los muros de siempre, sintiendo que
la energía se vacía engullida por un techo que se desploma y nos
empuja hacia el abismo?- y en ella, la cama como centro; la cama
fetiche de pliegues desordenados que nos induce al espacio vivido, al
recuerdo sensual o doloroso de los cuerpos que se amaron o se hirieron
en ella.
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Sensualidad, corporeidad e intuición, en un proyecto que nace junto al
poeta Antonio Portela –ambos iniciaron un trabajo de exploración e
interpretación creativa conjunta, a raíz de su convivencia como
becarios MAEC en Roma- quien presenta una selección de la serie
inédita “Fragmentos de un discurso amoroso”.
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Finalmente, destacamos la videoproyección de Amparo Sard (Palma
de Mallorca) presente en el zócalo de entrada de CAN MARQUÉS, una casa
señorial con una interesante colección de arte privada.
“Eligiendo la mejor manera: Imagen real/Imagen reflejo” –obra
ganadora de la VIII Edición Corpus Efímero- se enmarca dentro de la
serie “La mujer mosca”, en la que
la artista mallorquina realiza una serie
de perforaciones sobre un soporte blanco, para crear texturas e
imágenes en torno a varios elementos: moscas, agua y mobiliario
urbano.
El video que abordamos plantea una secuencia lenta y monótona, donde
el hogar –o lo que de él queda- aparece sumergido y
multiplicado por el efecto del agua que lo inunda todo. Un espacio
claustrofóbico cargado de indicaciones subjetivas que confieren a la
escena un tono reflexivo e íntimo.
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La acción aparece suspendida, retardada; la protagonista, una joven
ataviada con un pulcro vestido blanco, sumerge lentamente sus manos en
el agua –elemento que inevitablemente genera inquietud, por el efecto
espejo que proporciona y la inestabilidad de los objetos que flotan en
su superficie- para disponer o aderezar una cama; la siguiente
secuencia nos muestra a la joven sentada sobre el lecho y aferrada a
una maleta. Los elementos -sillas, alfombras, etc.- se deslizan como
peces exóticos de un improvisado fondo marino.
De esta forma, Amparo Sard, a través de un lenguaje sutil, lleno de
símbolos y metáforas -algunas demasiado crípticas para aventurarnos a
leer más allá- que evidencian los roles tradicionalmente asociados a
la mujer,
hace hincapié en el mundo del reflejo y la imagen que éste le repite,
lo auténtico y lo ilusorio, la indecisión y la espera.
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Mientras ella se decide,
El tiempo pasa
Y sube el nivel en un mundo al revés,
Donde la apariencia
Se impone a la realidad
[Leyenda que reza junto a la obra]
Definitivamente, el hogar puede tener numerosas connotaciones y puntos
de vista. El mío sigue estando donde estoy, donde vivo y siento y, por
supuesto, donde se me permita expresar mi particular visión del mundo
que nos rodea.
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[chinos
visitando china] lucía álvarez |
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Exposición
desplazamientos sumergidos, martín gonzález laguna, galería
fernando serrano
trigueros (huelva)
10/06/07-01/09/06
Las cifras macroeconómicas no nos engañan: La ciudadanía media
española puede preparar más y mejor sus vacaciones; internet nos ha
facilitado el cómodo acceso a las tarifas de vuelo low cost
–uno de esos palabros que gracias a la publicidad masiva todos
dominamos- y nuestros destinos se diversifican en pos de los cada vez
más diversificados intereses que nos abocan a hacer turismo: Cultura,
sol y playa, naturaleza, ocio desmedido, incluso drogas y sexo. En
este largo verano que propicia el clima mediterráneo –temperaturas
peligrosas para la superficie forestal durante más de cuatro meses-
los más encuentran su momento para hacer la escapada; y es fácil, en
esa pre y post vacación, que obviemos absolutamente la
antivacación.
Aventurarse en un cayuco –otro de esos términos recién
horneados que reemplaza con nuevos bríos al desgastado vocablo
patera (¿una sutil estrategia periodística para devolver la
atención perdida a las noticias sobre inmigración?)- es la
antivacación.
Con el arribo desbordante de seres humanos a las costas
canarias y andaluzas, el hecho en sí se despersonaliza de todas todas.
Los números, mareantes en su enormidad, no dejan ver el bosque de
almas que se encuentra tras esos rostros entumecidos. Las imágenes
televisadas y los comentarios de los partidos políticos sólo nos
permiten afrontar esta diatriba como un problema (todos
imaginamos qué ocurre cuando echamos sin pudor miles de historias
personales en el saco de un resumen cómodo: Terrorismo, violencia de
género, desempleo…). Inmigración se ha convertido en un comodín
incómodo de pronunciar y asumir.
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Martín González Laguna, que durante toda la temporada estival
ha mostrado su instalación Desplazamientos sumergidos en la
galería Fernando Serrano de Trigueros (Huelva), se introduce sin miedo
en el asunto: Parece comprender que esta antivacación es, por encima
de todo, un drama humano. Lo que hace más aprehensible su mensaje es
precisamente la sinceridad y la nitidez del código estético, al fin y
al cabo un recurrente eclecticismo de medios –escultura, objeto
encontrado, fotografía, instalación- muy frecuente en la creación
contemporánea.
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El epicentro del que derivan todos los elementos es sin duda la patera
invertida que queda suspendida del techo de la galería. Esa metálica
superficie, ondulada y de un gris mortecino, colabora intensamente en
proporcionarnos una leve imagen metafórica del dramático escenario en
que acaban –mal- la vida de muchos osados: el mar. Olegario Martín, en
su crítica de la exposición, observa este elemento casi como una pieza
de museo etnográfico que aporta todos los factores sensoriales –color,
textura, incluso olor- para que no dudemos de lo verosímil del asunto.
Al mismo tiempo, el alejamiento voluntario de esta pieza –un pinjante
a varios metros del observador- añade connotaciones poéticas, el
distanciamiento necesario para apreciar lo artístico. En el suelo, en
un medido desorden, y como diversas maneras de representación (cada
una de ellas como un breve recurso platónico), se esparcen los
fragmentos-idea de la patera. Y son soluciones escultóricas que evocan
siluetas, sombras, reflejos; incluso elementos sumergidos (que
imaginamos insertos en el pavimento). Todas ellas evocan el naufragio
y el hundimiento.
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El otro espacio de la galería –una sala en la planta superior que hace
las veces de mirador- proporciona una interesante visión aérea del
conjunto y alberga una instalación complementaria. Las paredes teñidas
de rojo almagra nos trasladan a un ambiente confortable y doméstico;
una mesa para cuatro comensales nos habla de exquisitez y cuido en las
formas (copas de fino cristal, mantel de hilo bordado, candelabros…);
y unas fotografías de gran formato plantean el contrapunto con
personajes de la cruda cotidianidad (el inmigrante de aspecto más que
humilde y su también humilde compra del día en una impersonal bolsa
blanca de plástico).
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Si pudiéramos sentarnos a ese convite ilusorio veríamos de cerca los
platos: Una imposible sopa donde navega en círculos una minúscula
patera, unos filetes de importación de aspecto suculento, y un extraño
postre donde se dan cita el fresón onubense y algo muy similar a un
sexo femenino bañado en chocolate. Con estas viandas, un botón de
muestra de otra faceta creativa, la cerámica, se completa –quizá con
un punto de humor que desdramatiza en algo- la historia de
Desplazamientos sumergidos.
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Pedro Alarcón,
2006.
fotografías por cortesía de la Galería Fernando Serrano.
www.art-website.com
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[holiday]
elizabeth ross [www.elizabethrossmx.com] |
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Exposición
turismo! turismo! turismo!,
colectiva, espacio menos1, madrid
03/08/06-20/08/06
Hasta para unas vacaciones somos tópicos,
queridos. A pesar de que necesitamos romper con la rutina,
desconectar, abrir una vía de escape de lo cotidiano… Muy a pesar de
todo eso, nos repetimos. Nos da miedo la experimentación, nos sentimos
cómodos en una pseudorrutinilla de verano, también familiar.
Personalmente, cuando a mediados de julio dejo mis ocupaciones
habituales, no puedo evitar convertir mis actos en una letanía que me
empieza a sonar desde el principio:
Me
lanzo a las rebajas sin miramientos –y me hago con una buena colección
de sandalias y bolsos ideales- eligiendo los establecimientos por la
potencia de su aire acondicionado y el posible buen gusto musical;
hago la maleta –la misma samsonite roja de siempre, con sus
encantadores arañazos que me recuerdan los aeropuertos que llevo a mis
espaldas- y me escapo a algún lugar de Castilla donde devorar
monasterios en ruinoso estado y dormitar en paradores nacionales;
regreso pálida como un vampiro y me prometo otros quince días de
solarium en sesión intensiva (telefoneo al hotel de siempre y me
planto un año más en Marbella, muy a pesar de los cada vez más
horteras que campan a sus anchas)… Hasta que todo se acaba.
Las vacaciones, y
muy concretamente las vacaciones de los españoles me atrevería a
decir, poseen un imaginario colectivo propio; un repertorio de iconos
recurrentes marcados a fuego en nuestro inconsciente gracias a las
películas del destape y los perpetuados lugares de peregrinación
(Torremolinos, Benidorm, Sitges, Ibiza o Marina D´Or). Hoteles y
apartamentos construidos en el funcionalismo práctico de los 60,
espigones artificiales que originan improvisadas calas tropicales,
parques acuáticos como promesa de una húmeda diversión sin límites, y
restaurantes donde la comida se anuncia en fotografías… (cosa que no
soporto).
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Unai Requejo, el comisario
de la exposición Turismo! Turismo! Turismo! (Espacio Menos1,
Madrid) y uno de los artistas integrantes de la muestra, quizá haya
sido el responsable –con su trabajo curatorial- de llevarme a estas
reflexiones sobre la imposibilidad humana de superarnos. Somos seres
de costumbres. Estos artistas, con su visión desenfadada (todos hacen
un guiño al ciudadano medio y sus expectativas del tiempo de ocio),
son como los demás y reconocen lo frágil del sueño vacacional
alimentado por la publicidad y la ansiedad laboral. En una suerte de
visión democrática de las vacaciones, todos se sitúan en el plano del
espectador y hasta del turista.
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Sin lugar a dudas, la piscinita portátil de Mario Gutiérrez fue
de las obras que más nos proyectó en situación. Reubicada en el
espacio inmaculado de la sala de exposiciones, junto al escaparate y
visible desde la calle, se convirtió en un referente ineludible: el
plástico azul, el agua clorada… Esta instalación permitió, entre otras
cosas, el desarrollo de una performance de Cristian Guardia (de
nuevo ahondando en sus fantasías a lo Cindy Sherman, a caballo entre
el transformismo y la resolución plural de identidades, tal y como se
refleja, impecablemente, en sus virtuosas fotografías). En el mismo
receptáculo se permitió el baño de los asistentes y se sugirió la
posibilidad de uso de una balsa hinchable, todo ello bajo la atenta
vigilancia de un socorrista. ¿Obra-experimento? ¿Cómo puede afectar
una piscina a una sala de exposiciones?
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Maravilloso el juego conceptual de Marina Fornet Vivancos, que
introduce el devaluado barrio de Aluche en postales de diseño
ultraturístico al modo de las que encontramos en cualquier localidad
costera; ataja problemáticas cotidianas como la masificación, la
despersonalización del entorno, la arquitectura alienante, y todo ello
en unas sencillas y clarificadoras postales.
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Isabel Izquierdo, por su
parte, construye unas amenas cajitas de metacrilato (arte
pret-a-porter, ideal para un rinconcito olvidado) donde
encontramos auténtica arena de playa y unos escuetos personajillos
enfrascados en su particular vacación (me recuerdan a las esferas
navideñas que tenemos que agitar). Una singular forma de advertirnos
que, en medio del bullicioso infierno playero, estamos solos con
nuestras circunstancias: La fantasía de las vacaciones (teñida de
colorines y canciones del verano) no evita, paradójicamente, que
aumenten las separaciones, los divorcios y hasta la violencia en según
qué casos.
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No quisiera dejar escapar el asunto fotográfico, ya de por sí un medio
asimilado totalmente al fenómeno turístico. Unai Requejo,
plenamente consciente de ello, introduce en minicámaras de juguete
–esos souvenirs a los que acercamos el ojo para ver escenas típicas
del lugar en cuestión- las fotografías de contraataque: El fotógrafo
fotografiado, el turista pillado en su acto compulsivo de
inmortalizarlo todo con su caja mágica. Por su parte, Karramarro
escanea y reencuadra viejas postales turísticas, realza la trama de
imprenta y otorga el protagonismo perdido a los personajes anónimos
que pueblan sin saberlo esas postales. Finalmente, Luis Mediavilla
nos ofrece cuatro instantáneas de interesante cromátismo (descaradas,
directas).
No
son estos los únicos artistas de esta cuanto menos chispeante
colectiva, aunque las restricciones de espacio me obligan a dar sólo
unas pinceladas. Es encomiable el aprovechamiento que hacen los
responsables del Espacio Menos1 en Madrid, con una sugerente y
dinámica programación y un inteligente uso de sus límites expositivos.
Muchas galerías de arte desconocen las dificultades impuestas por la
escasez de metros cuadrados y aún así las exposiciones se les
descolocan; el equipo de Menos1 está formado por auténticos ingenieros
del comisariado. Sin duda.
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[holiday]
ángeles izquierdo |
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[ilustración de joaquín gonzález dorao] [www.joaquingonzalezdorao.com] |
Holiday Celebrate
Holiday Celebrate
Chorus:
If we took a holiday
Took some time to celebrate
Just one day out of life
It would be, it would be so nice
Everybody spread the word
We're gonna have a celebration
All across the world
In every nation
It's time for the good times
Forget about the bad times, oh yeah
One day to come together
To release the pressure
We need a holiday
(chorus)
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You can turn this world
around
And bring back all of those happy days
Put your troubles down
It's time to celebrate
Let love shine
And we will find
A way to come together
And make things better
We need a holiday
(chorus)
Holiday Celebrate
Holiday Celebrate
(chorus)
Holiday Celebrate
Holiday Celebrate
Holiday,
Celebration
Come together in every nation
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[sombra]
begoña rey |
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